Por qué enero es el mejor mes para empezar pilates reformer (y cómo no abandonarlo en febrero)
Cada enero el gimnasio se llena. Cada febrero vuelve a vaciarse. Lo sabemos todos, incluidas las personas que se apuntan con la mejor intención del mundo. El problema no es la falta de voluntad sino que la mayoría de las actividades que elegimos en enero no están diseñadas para sostenerse en el tiempo.
El pilates reformer es distinto, y no lo digo por decir. Lo veo cada año en las personas que pasan por El Studio.
La diferencia está en cómo te hace sentir desde el primer día
Cuando alguien empieza en el gym en enero, los primeros días son agotamiento, agujetas y la sensación de que el cuerpo va por un lado y la cabeza por otro. Con el reformer, la primera sesión ya tiene algo que engancha: la sensación de que estás haciendo algo bien. La máquina te ayuda a encontrar la posición correcta, a activar lo que debe activarse, y eso se nota. Sales de la clase sintiéndote más alta, más ligera, más conectada con tu cuerpo.
Esa sensación es la que hace que quieras volver la semana siguiente.
No compites con nadie
Otra razón por la que el pilates reformer se sostiene en el tiempo es que no hay comparación posible con la persona de al lado. Cada una trabaja en su propia máquina, a su propio ritmo, con sus propios muelles. No hay marcadores, no hay tiempos, no hay quien levanta más o corre más rápido. Eso elimina uno de los mayores frenos del ejercicio colectivo: la vergüenza de empezar desde cero.
Y si enero se te ha pasado, también puedes empezar ahora
El cuerpo no tiene calendario. No necesitas esperar a un lunes, a un mes nuevo ni a sentirte lista. Lo único que hace falta es dar el primer paso. Si quieres saber cómo sería una clase adaptada a ti, escríbenos por WhatsApp y te contamos todo sin presión.